Cárcel

Sigo acá, volví, y es que realmente nunca voy a poder escapar de ti.

Pude marcharme del lugar pero, aún estabas dentro de mi cabeza... Atormentandome.

He logrado olvidar rostros, voces, recuerdos y tactos pero, jamás voy a lograr olvidar tu rostro, tu asqueroso rostro que gozaba esbozar una sonrisa en burla a mi inocencia. Ni tu voz. Tanto odio tu miserable melodía de cuerdas que se quedó grabada en mi subconsciente... La voz de mi cabeza ya no es más mía... Ahora siempre serás tú, recordándome y atajando mis errores y malos actos, mis hábitos y todo lo que con mi talento nunca pude hacer.

No olvidaré tu rostro, tu voz, tu risa, ni siquiera tu asquerosa mirada que siempre me desafiaba con superioridad.

Oye, soy yo, sigo acá, volví a mi cárcel, a mi viejo hogar, dónde puedo verte en cada esquina y dónde cada centímetro de cada habitación me hace recordarte. Dónde tenías control de mi.

Oye viejo, volví, muchos dicen que al fin te vencí pero, sigo acá y tú sigues dentro de mí. Quieren que siga adelante, que vea por el futuro mientras me ahogo en pastillas tratando de no escucharte, porque sigues acá. 

Viejo, volví y aún tengo nuestra foto guardada con recelo en el fondo de un cajón. No te confundas, estoy aquí pero, estoy intoxicada y estoy muriendo. Solo que cuando muera, el veneno que plantaste en mi, te enterrará conmigo.



Vida Xircés ~ Laura Garcés   





Comentarios

Entradas populares de este blog

No Son Metáforas

¿Ahora, qué?

Cronoz